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Sin lugar a dudas se trata de la salina más viva de Canarias. Se encuentran en la Punta de Fuencaliente, en el enclave más al sur de la isla de La Palma. En 1967 surge la idea de crear una estructura salinera que abasteciera al mercado de La Palma, una idea valiente si tenemos en cuenta que el gran declive del resto de las islas Canarias era imparable. Don Fernando Hernández emprende la dura empresa con la ayuda del maestro salinero Don Luis Rodríguez, importando el modelo de salina de Lanzarote de tipo nueva de barro con forro de piedra. Se empezaron a recoger cosechas de sal en el año 1971, que adoptó en nombre de Sal Marina Tenerguía, en recuerdo de la última erupción de la isla que paralizó las salinas durante un año.
Este Sitio de Interés Científico, cuyos valores han sido creados del la mano del hombre en combinación con la naturaleza se integra en la Red de Espacios Naturales de Canarias, constituyendo posiblemente el paisaje cultural reciente más importante de las islas. Son las salinas que mejor funcionan en Canarias estando casi a pleno rendimiento, comercializando el grueso de su producción en La Palma.
Solo por la calidad del paisaje, la geología y la flora y fauna costera, las salinas tienen un valor incalculable. Pero lo que más atractiva las hace desde el punto de vista de la conservación de la naturaleza es que sean un lugar de descanso, comida y, ocasionalmente, cría para muchas especies migratorias. En las Salinas de Fuencaliente se dan cita durante el otoño chorlitejos, correlimos, vuelvepiedras, andarríos, así como algunas rarezas como flamencos y tarros blancos que han sido divisadas en este lugar. Hasta 50 especies de aves migratorias pueden arriban a las salinas, utilizando preferentemente los cocederos para descanso y alimentarse de los múltiples microrganismos que allí proliferan.
Por sus valores naturales el ámbito fue declarado en 1994 como Sitio de Interés Científico. Una joya natural de 35.000 metros cuadrados, ubicado sobre lavas basálticas y próximas al faro de Fuencaliente. En dicho lugar confluyen todos y cada uno de los elementos necesarios en la producción salinera, un régimen de vientos moderados, una pluviometría escasa y un número de horas de insolación adecuado. El complejo salinero constituye uno de los puntos visitables más frecuentados de la isla por sus extraordinarios valores naturales y paisajísticos. Las salinas y su paisaje se encuentran asociados a otros elementos culturales, ambientales y paisajísticos que se producen en esta gran plataforma volcánica: el faro, la playa, los cantiles negros de su costa, los malpaíses. Todos son elementos que se apoyan mutuamente y conforman uno de los escenarios naturales y culturales más importantes de La Palma.