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“En Arrecife las salinas llegan a tener tanto protagonismo territorial que casi podría decirse que el mismo era un municipio líquido.” Esto dejó escrito Félix Hormiga al referirse a la importancia de la sal en su época de esplendor. De entre todo el conjunto de láminas artificiales de agua que surgieron en el frente de Arrecife, el grupo de salinas de Puerto Naos destaca por lo imponente de su obra, un paisaje construido en grandes aterrazamientos que expresan uno de los niveles más altos de la cultura de la sal en el mundo. Esta singularidad se ve acrecentada si tenemos en cuenta que constituye uno de los rarísimos conjuntos de salinas situados en la trama urbana de una ciudad.
Arrecife dio a luz al más importante entorno salinero de Canarias. En torno al lugar de Puerto Naos llegaron a funcionar ocho salinas, de las que hoy sólo quedan los restos abandonados de tres de ellas, éstas son las Salinas de Tomás Toledo, las de Fuentes y las Salinas del Herrero. El desarrollo de estos singulares ingenios se inició hacia 1920, culminando su ocupación territorial en torno a 1940, durante el gran auge de la industria conservera y la pesca de La Costa. El abandono comenzó a partir de la década de los sesenta del pasado siglo, sus obras de fábrica, fondos de barro, edificaciones y molinos están en progresivo deterioro, presionados fuertemente por el crecimiento urbano-industrial de su entorno.
La obra salinera goza de gran espectacularidad, no solo por su trazado y capacidad de rediseñar un paisaje cultural en el territorio que se adapta magistralmente a su topografía, sino por la calidad e intensidad de la singular obra mural que, en amplio tramos, alcanza los cuatro metros de altura. Indiscutiblemente, este ingenio caracterizado como salina nueva de barro con forro de piedra, presenta el mayor nivel de intervención arquitectónica salinera de toda Canarias.
Constituyen un auténtico espacio libre ante la presión de los polígonos industriales en sus bordes y un respiro paisajístico a uno de los emblemas patrimonial de la ciudad: el castillo de San José.
El ámbito de actuación incluye el territorio ocupado por las tres salinas que aún se mantienen, a lo que ha de sumarse, por conectividad paisajística y contenidos de la oferta cultural-turística de la ciudad, el Castillo de San José y su entorno. El segundo tramo de ámbito de influencia se extiende hasta las salinas de Los Mármoles.