Inicio > Usos de la sal

Las sales minerales son indispensables para la nutrición y crecimiento del individuo y las encontramos, principalmente, en los alimentos de origen vegetal, agua de montaña, como también la leche y huevos. Para que el cuerpo pueda asimilar estas sales, deben ser naturales, de lo contrario se eliminan tan pronto como se ingieren.
La sal natural, como la que proviene del mar, aporta también decenas de minerales que en pequeñas cantidades necesita el organismo para su adecuado funcionamiento y la formación de huesos, sangre y tejidos.
Nadie duda de que la sal sea un ingrediente esencial. La función de la sal es triple: sazona la comida, es conservante de alimentos y proporciona al cuerpo, cloro y sodio necesarios para el equilibrio hídrico del organismo y para la actividad muscular y nerviosa.
Es el aditivo más antiguo y más usado en alimentación, y uno de los principales pilares de la cocina en casi cualquier cultura, cuando la dieta natural carece de sal puede ser recomendable un mínimo suplemento, especialmente en climas cálidos o en jornadas de mucho esfuerzo físico acompañadas de abundante transpiración (deshidratación).
La mayoría de las salinas de Canarias fueron construidas en la primera mitad del siglo pasado, pero algunas de las que aún se conservan datan del siglo XVI, son entornos emblemáticos del paisaje canario y un patrimonio cultural y etnográfico de grandísimo valor. Las salinas tradicionales son un claro referente de una explotación amigable y sostenible de los recursos naturales.
La mayoría de las salinas que se conservan son salinas sobre barro, pero aún subsisten salinas sobre roca volcánica, de las más antiguas del Archipiélago. Las salinas empleaban complejos sistemas de bombeo de agua de mar basados en molinos de madera y tela, constituyendo uno de los más antiguos referentes de la explotación de la energía eólica en Canarias. En la actualidad, estos viejos molinos conviven con modernos aerogeneradores, algunas de las salinas, como la Tenefé en el suroeste de Gran Canaria, mantienen todo su suministro eléctrico por medio de sistemas autónomos de generación basados en energías renovables, energía eólica y solar fotovoltaica.
La sal canaria es muy apreciada en círculos naturísticos internacionales por la limpieza de su obtención, sin mezcla de tierras bases, que son las que dan esa coloración blanca tirando a marrón de las salinas del sur de España, mientras que la canaria, por su limpieza, permanece con un blanco tirando a azulado.
Las salinas en Canarias no sólo son un referente vivo del pasado y la tradición, sino también de un futuro posible en el que se conjuguen por igual los verbos progresar y preservar. La sostenibilidad mantiene un estrecho vínculo con la paciente labor de obtener sal, de sumar sol, viento y mar.